La ilusión del control: ¿dejar ser o hacer?
Holi holi, buen domingo a tod@s
Hoy parecía uno de esos días soleados y templaditos de temperatura, pero poco a poco pasó de unas gotitas suaves a tormenta, truenos y granizo. Así que entré oficialmente en mood tormenta, me preparé unos mates y me senté a escribirte por aquí.
¡Qué semanita!
Espero que la tuya haya sido … como haya sido.
Iba a decir, “que haya sido bonita, hermosa y feliz”, pero últimamente estoy reflexionando bastante sobre cómo a veces las cosas no salen como esperamos. Y en realidad, casi nunca salen exactamente como habíamos imaginado.
Es decir, nos salen como nos salen.
Y ese control que creemos tener sobre todo … tal vez no es tan real como pensamos.
Últimamente me pregunto mucho esto:
¿y si no tuviésemos tanto control como creemos? ¿Y si gran parte de esa sensación de control fuese una ilusión?
Si … eso que queríamos resolver, pues tampoco tenemos que resolver, ni resolverlo desde la mente, sino desde la aceptación y desde … ¿dejarlo ser tal como es?
No lo digo desde una postura derrotista ni mucho menos. Más bien, me pregunto qué pasaría si en vez de intentar controlar cada paso, cada resultado y cada posible escenario, pusiéramos más atención en la intención con la que vivimos cada día.
En cómo hacemos lo que hacemos.
Porque muchas veces nos obsesionamos con encontrar “la mejor estrategia”, “el mejor plan”, “la mejor decisión” para llegar a esa meta futura que supuestamente nos traerá paz, propósito o satisfacción.
Y aquí viene mi gran pregunta existencial de estos días: ¿llegar a dónde?
¿A qué lugar estamos intentando llegar todo el tiempo?
Me pregunto … Felicitas ¿Dónde querés llegar? Si técnicamente, no hay tal lugar al que llegar. Ese lugar ya está ahí disponible, y … parecería ser que ese lugar ya estaría ahí en vos mismo/vos misma. Ahora.

Sé que vengo fuerte con esto … pero realmente me lo vengo preguntando a mi misma.
Estoy reflexionando al respecto. Así que, comparto mis preguntas y pensamientos en plena cocción.
Este último tiempo me enfoqué en mantener y construir una mentalidad más de ser “co-creadora” de mi propia realidad. De crear la vida que deseo, de él vision board, de la ley de la atracción, de pensar qué quiero y manifestarlo, atraerlo a mi realidad.
Y ojo, no digo que eso no funcione.
Solo que últimamente, escuchando a otras personas, terapeutas y distintas miradas, empecé a cuestionarme algunas cosas.
A abrir preguntas.
A permitirme no tener una respuesta inmediata. No tener ni idea de qué podría pasar. Ni tener que saber qué quiero, qué quiero manifestar o “co-crear”.
Y eso, para una mente que quiere entenderlo y resolverlo todo… es casi deporte extremo jaja.
Siento que estoy transitando una especie de experimento personal: practicar un poquito más la aceptación consciente y un poquito menos el control.
Ya te contaré, lo estoy viviendo, reflexionando, sintiendo y … dejándolo ser jaja
De hecho, me estoy acordando de una historia que me contaron cuando hice un voluntariado en un templo budista. Te la cuento cortita y al pie.
Un día, un monje le preguntó a Buda:
—Maestro, cuándo alcanzaste la iluminación, ¿qué obtuviste? ¿Qué sentiste? ¿A dónde llegaste?
Buda respondió:
—Nada.
El monje quedó confundido y preguntó:
—¿Nada? Entonces, ¿para qué sirvió iluminarte?
Y Buda dijo:
—No obtuve nada, pero perdí muchas cosas.
—¿Qué perdiste? —preguntó el monje.
Buda respondió:
—Perdí la ira, la ansiedad, el miedo, la inseguridad, el apego al placer, el temor a la muerte y la ilusión de ser un “yo” separado del resto.
Y añadió:
—La iluminación no consiste en convertirte en algo, sino en dejar de cargar lo que nunca necesitaste.
(PD: Si hay algún budista en la sala y quiere ampliar la historia y/o narrativa, le invito a que me escriba para otra futura entrada del blog y profundizar sobre esta)
¿Qué quiero contarte con todo esto?
Que tal vez, no está mal hacer el experimento de soltar un poquito el control, no se … probar a ver qué pasa. A ver si las cosas empeoran, mejoran, cambian, nos sorprenden o simplemente volvemos con más confianza a nuestra programación anterior. Que es válida también.
Yo venía con la idea de escribirles sobre otro tema, pero sí … me fui de tema.
Me “fui por las ramas” pero en este experimento que estoy transitando de aceptación y “rendición”, tal vez era el tema que tenía que tocar hoy aquí.
Y está okey.
De hecho ya ni me acuerdo lo que tenía en mente escribirles jaja
*Me estoy riendo sola
Bueno, eso.
Te mando un saludo, un abrazo
También te dejo por aquí, una entrevista que me voló la cabeza y justamente me inspiró a experimentar esto del “dejar ir” o “dejar ser”. Te dejo el link por si te apetece escucharla también:
https://www.youtube.com/watch?v=PKG-Rbwm8-o
Puedes contarme a ver qué tal.
A ver si podemos montar el club de los “rendidos” jaja.
Pero aclaro: rendidos desde la confianza, desde la aceptación (no desde la resignación) y desde las ganas de usar un poquitito menos la mente y, tal vez, un poquito más el corazón. O qué sé yo… conectar más con ese ser que ya somos, y que quizá sabe bastante más de lo que creemos.




